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Una programación internacional que reivindica la identidad, la memoria y la diversidad escénica

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Dansa Metropolitana presenta una ambiciosa programación internacional que reúne a creadores y compañías de todo el mundo con propuestas que dialogan con la identidad, la memoria, la comunidad y las formas contemporáneas de expresión del cuerpo. En total, diecisiete espectáculos configuran un recorrido rico y plural por diferentes lenguajes coreográficos y contextos culturales.

Entre las propuestas destacadas, A place to dance, de Poliana Lima y Yinka Esi Graves (Brasil/España), reflexiona sobre los lugares comunes, las herencias culturales y la construcción de la identidad. Asimismo, se presenta The common ground, una coproducción de Dansa Metropolitana 2024. En formato de sexteto, la pieza propone una exploración poética de la relación entre la diferencia y la comunidad, entre lo que nos separa y lo que compartimos. En esta misma línea de investigación, Luna Cenere (Italia) interpreta Shoes on, una pieza que cuestiona las normas y expectativas sociales.

Las relaciones personales y la memoria corporal son el eje de Ayoub, de Marina Otero e Ibrahim Ibnou Goush (Argentina/España), una propuesta que explora cómo el cuerpo recuerda las experiencias emocionales. También desde una mirada íntima, Veza Fernández (Brasil/Austria) ejecuta Chantal, el texto es un cuerpo anhelando perspectiva, un solo sobre la construcción de la identidad en escena.

La cuestión identitaria también atraviesa Musseque, del creador Fabio Januário (Angola/Portugal), que conecta danzas urbanas y raíces africanas para hablar de comunidad y resistencia cultural.

El festival contará con la presencia del Danish Dance Theatre, dirigido por Marina Mascarell, que pone en escena dos piezas: Mongrel, una reflexión sobre las identidades híbridas, y Bloody moon, que aborda los rituales sociales y las dinámicas de grupo.

Las relaciones entre cuerpos y memoria se despliegan también en Umuko, de Dorothée Munyaneza con la Kadidi Company (Ruanda/Francia), una pieza inspirada en un árbol ancestral que simboliza la continuidad y la resistencia. En paralelo, Josefina Gorostiza (Argentina/España) presenta Fervor, una celebración de la energía colectiva del movimiento.

Desde una perspectiva más experimental, Pauline Gervais (Quebec) explora en Insecta nuevas formas de percepción y movimiento inspiradas en el mundo de los insectos, mientras que Gaia Pellegrini (Italia/Alemania) cuestiona en Veline repertoire la representación del cuerpo femenino en los medios.

La danza clásica contemporánea también tiene un espacio destacado con el Ballet Junior de Genève (Suiza), que presenta tres piezas de Marne van Opstal, Fattoumi y Lamoureux y Hofesh Shechter, centradas en la energía colectiva y el placer del movimiento compartido.

La compañía Dewey Dell (Italia), formada por Teodora, Agata y Demetrio Castellucci y Vito Matera, ofrece Le sacre du printemps, una intensa reflexión sobre la muerte como transformación y renacimiento. Para el público familiar, la MA compagnie de Marc Lacourt (Francia) propone Per què un arbre és una gallina?, una pieza que juega con el absurdo y el humor para cuestionar la construcción del sentido.

El humor también está presente en Un poyo rojo, de la compañía argentina Poyo Rojo, que después de quince años de trayectoria internacional sigue cautivando al público con su irreverencia.

Finalmente, desde Taiwán, la compañía Hung Dance presenta Birdy, una propuesta visualmente delicada e hipnótica que combina poesía escénica y elementos tradicionales para reflexionar sobre el contexto social.

Para consultar toda la información ampliada de los espectáculos internacionales, se puede acceder al buscador de la web del festival y seleccionar la opción “Internacional” dentro del desplegable “Otros criterios”.